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Lobos con piel de cordero

jul

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Lobos con piel de cordero

¿Tu jefe hace ver que le interesan las personas de su equipo? Desafortunadamente es un clásico.

 

 

 

 

 

Se está poniendo de moda esto del management, el liderazgo y todas estas cosas ‘de los de Recursos Humanos’. Peor aún, algunos hasta se atreven a hablar de Cultura, Valores y ‘otras chorradillas de éstas que vete tú a saber si sirven y para qué’.

Y claro, cuando muchos se ponen a hablar de ello, como mínimo muchos otros escuchan. No quiere decir que lo entiendan, ni por supuesto que lo compren, pero sí lo escuchan. Siempre es bueno saber qué se cuece entre los gurús del management, las tendencias americanas y las escuelas de negocio.

De hecho eso es lo triste, que la mayoría de las veces se queda ahí. En los libros de texto y en las notas técnicas.

Por que, ¿cómo aplica todo esto al mundo de las empresas? ¿Qué hacen los responsables de las compañías, de las divisiones, de los departamentos de este mundo cuando leen u oyen hablar sobre todo esto?

Pues bien, para poder analizarlo, y siempre según mi experiencia, yo distingo entre tres tipos de colectivos según su actuación al respecto.

El primer tipo son los mediocres, los malos, los que nunca debieron estar al frente de ese área/departamento/división/compañía. Esto es, los que no sólo no lo entienden sino que muchas veces ni se enteran de que todo esto existe, y desde luego si lo hacen no le conceden la más mínima importancia. Simplemente ‘ellos están ahí para ganar dinero y hacérselo ganar a la empresa’. Y normalmente es por este orden. Desde luego la gente que tienen a su cargo les importa poco y están diez sobre diez quemados en la escala de quemazón motivacional empresarial, tan conocida. De la sostenibilidad de la compañía no hablaremos aquí, pero el avispado lector ya puede sacar alguna conclusión al respecto.

El segundo tipo es el de los buenos, el de los líderes que o bien ya actúan como tal o al menos tienen la clara motivación de hacerlo. Para ello desde luego tienen que aplicarse a fondo en un modelo de liderazgo determinado, trabajarlo y cultivarlo, con todo lo que ello conlleva y sabemos: razón de ser, valores, desarrollo,… es el colectivo que siente interés y trabaja a fondo lo que los miles de libros y artículos de management como éste predican desde hace mucho tiempo.

Pero desafortunadamente hay un tercer colectivo. Yo les llamo Lobos con piel de cordero. Pertenecen a él aquellos líderes que sí, que se creen todo lo anterior, que ponen empeño en trabajarlo, que convencen a su gente para que también lo hagan, pero con una pequeña gran diferencia. La letra pequeña hay que leerla. Y no es otra que la de hacer todo esto porqué ello nos va a llevar a tener mejores resultados económicos. O dicho de otra manera: no quieren desarrollar a las personas de nuestra organización como fin en sí mismo; lo hacen como medio para llegar al mismo punto que los del primer colectivo.

Alguien me dirá: ¿Y qué tiene eso de malo? Bueno, aparentemente no mucho. Lo peligroso es lo que encierra detrás. Hagámonos la siguiente pregunta, que siempre funciona: ¿Yo para quién prefiero trabajar? ¿Para una persona que está interesada en que yo crezca y me haga mejor día a día? ¿O para otra que tan solo vea en mí un recurso como medio para llegar a unos réditos económicos, pero que si no lo hago deja de tener interés en mí?

Es bueno reflexionarlo. Yo tengo clara la respuesta. Y vuelvo a mi ejemplo favorito: el de ser padres. ¿Alguien se plantea querer a sus hijos y enseñarles todo lo que sabe con objeto de que ganen más dinero de mayores? ¿O lo hacemos por desinterés total, eso sí, esperando que un día entre otras cosas les vaya bien en la vida, también en lo económico? Pues si lo hacemos con los niños, ¿qué hay de diferente en nuestra gente?

Los lobos con piel de cordero suelen comulgar con unos valores que no son los que a mi me gustaría tener en mi empresa. De hecho son valores que se disimulan bastante cuando las cosas van bien, pero que cuando no lo van tanto afloran a la superficie y dejan ver bastante al lobo. Y eso no nos gusta.

Yo he dicho siempre que hay dos tipos de directores generales, y eso aplica a cualquier tipo de líderes. Los que piensan que una empresa está aquí para ganar dinero, y los que pensamos que una empresa ha de ganar dinero para estar aquí el año que viene. Para estar entre los segundos necesitamos a la gente a tope y feliz de manera sostenible. Y eso siendo lobos con piel de cordero es complicado conseguirlo.

Lobos no, gracias.

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